Entre Copas, Mondovino y Miguel Brascó

Los amantes de los vinos han tenido recientemente la oportunidad de ver dos películas que los tienen como tema central. Me refiero a Mondovino (Jonathan Nossiter, 2004) y Sideways (Alexander Payne, 2004). La segunda de ellas fue distribuida en Argentina con un título más explicativo: Entre Copas.

Un dato que puede contribuir a formarse una idea acerca de las diferencias entre ambas películas: Sideways es una ficción hollywoodense que estuvo nominada al Oscar como mejor película del 2004 en la edición 77ava de los premios de la Academia y Mondovino sigue siendo uno de los escasos documentales en haber sido nominado a la Palme D’Or en la historia del Festival de Cannes (estuvo en la competencia oficial del año 2004).

Vino tinto (ilustración)Mondovino es un documental que presenta una mirada amplia y detallada sobre el mundo de la enología y refleja los efectos de la globalización en el consumo y la producción de vinos. El director, un apasionado connoisseur y sommelier, recorrió siete países, cámara digital en mano (una Sony PD-150) entrevistando a personajes como el simpático consultor Michel Rolland, el influyente crítico Robert Parker, el mercader Robert Mondavi que sueña con producir vino marciano, los pequeños productores franceses que pelean por conservar el carácter singular que les da el terroir, y también algún impresentable representante argentino… El resultado es un film interesante por el tema pero también muy atractivo por la estrategia formal de realización: gran parte del film está hecho con fragmentos que serían lo que se descarta de las tomas en un montaje más tradicional y hay una interesante utilización del zoom para destacar objetos o situaciones en el entorno de los entrevistados que resignifica lo que están diciendo verbalmente. Una película muy recomendable, nos interese o no el mundo del vino…

Sideways (conocida en Argentina como Entre copas) es una divertida comedia dramática, adaptación de una novela de Rex Pickett, en la que Jack, un actor fracasado que se está por casar, es llevado por su mejor amigo (Miles Raymond, divorciado, profesor universitario, escritor frustrado, depresivo y sobre todo enófilo, muy bien actuado por Paul Giamatti) en una gira de fin de semana por los viñedos del Santa Ynez Valley, como despedida de su soltería. Durante la película hay múltiples apreciaciones enófilas del personaje de Giamatti, ya que eso es parte central de su carácter, y la película entretiene aunque se disfrute del vino o no, o se compartan sus gustos o no…

En la película Raymond odia el merlot y adora el pinot noir. El diálogo que más recuerdo es de una escena en la que están por cenar con unas mujeres que conocieron en sus recorridos:

Jack: If they want to drink Merlot, we’re drinking Merlot.
Miles Raymond: No, if anyone orders Merlot, I’m leaving. I am NOT drinking any fucking Merlot!

Según un artículo publicado el 06/03/2005 en el Times Online luego del estreno de la película las ventas de merlot cayeron un 2% en Estados Unidos y las de pinot noir crecieron un 16%.

Recientemente, en Rolling Stone Argentina publicaron una breve entrevista a Miguél Brascó, uno de los críticos de vinos más conocidos de nuestro país, y le piden su opinión sobre ambas películas:

[...]Qué le pareció la película Entre copas?
Una buenísima acción de marketing para hacer que norteamericanos anglosajones, escandinavos y polacos, que se maman con cerveza, bebidas cola, whisky, vodka, gin, café con leche chirle y agua con hielo, empiecen a tomar vino durante sus almuerzos.

Contundente. ¿Y el documental Mondovino?
No es un documental sino un largometraje intelectualoso de mala leche contra el francés Michel Rolland, uno de los cinco más famosos wines makers en el mundo; actualmente residente, por largos períodos, en la Argentina. [...]

No comparto su opinión sobre Mondovino y me divierte su respuesta sobre Entre Copas. De todos modos vale la pena leer el artículo completo; el estilo de Brascó es muy divertido…

fotografía: “Red Wine Bottle”, de puros123

Instrucciones para montar una cámara digital de fotos en una bicicleta

En uno de los sitios que visito seguido -llamado Photojojo- publicaron una breve nota con instrucciones para montar una cámara fotográfica sobre una bicicleta. El costo es mínimo, las instrucciones son claras y sencillas, ilustradas con fotografías paso por paso, y también hay un video de ejemplo tomado con una cámara así instalada…

Me pareció interesante porque en alguna oportunidad me había puesto a pensar de qué manera poner la cámara sobre la bicicleta para hacer travellings urbanos. La nota está basada en la instalación de una cámara de fotos, pero creo que una handycam liviana también puede montarse de la misma manera o adaptando un poco las instrucciones.
Bikes, Lights & a Sledder, foto de Chris Metcalf
Esto también me hizo acordar que en el FestiFreak del 2007 había un video en la sección experimental llamado “200 mts.” que era una exploración visual sobre las texturas del suelo con una cámara montada de manera cenital sobre una bicicleta. El realizador de ese video, de 1 minuto de duración, se llama Nicolás Martella. No lo conozco, pero me gustó mucho su trabajo, cuya escueta sinopsis es “Un paseo de 2 cuadras en la ciudad de La Plata” :) No se como habrá hecho, pero la cámara estaba bien estable, creo que tal vez haya sido algo parecido a lo que explican en la nota que cité.

En algún momento voy a probarlo y les cuento…

fotografía: “Bikes, Lights & a Sledder”, de Chris Metcalf

Commuter en el Festival Cine//B

Del 8 al 16 de Julio de 2008 se realiza en Santiago de Chile, el Festival Cine B. Es organizado por el Centro Arte Alameda, un espacio multicultural donde se desarrollan actividades principalmente relacionadas con el cine, la música, la plástica y eventos artísticos y la Escuela de Cine de Chile, abierta hace 11 años, luego de que en 1976 Pinochet cerrara la Escuela de Artes de La Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Los organizadores del Festival Cine B han invitado al FestiFreak a realizar una muestra de algunas de las obras que fueron premiadas en las ediciones del festival platense.

Entre otros cortos seleccionados, el día 9 de julio los asistentes al Festival Cine B van a poder ver mi cortometraje “Commuter”, realizado con un teléfono celular, que en la 3ra edición del FICIFF (Festival Internacional de Cine Independiente Festi Freak) obtuvo el 1er Premio en la Categoría Experimental y el Premio Especial del Jurado.

Si alguno ve el corto y pasa por estas páginas, deje su comentario… Gracias!

Those three, de Naghi Nemati

Those Three (“An Seh”, Irán, 2007) es una de las películas que pude ver en el último BAFICI. La ópera prima de Naghi Nemati trabaja sobre el espacio, el encuadre y la plástica del plano como elementos de desorientación e inmersión psicológica.

La historia es simple. Un soldado abandona, sin permiso, a su pelotón durante el descanso en un ejercicio de entrenamiento. Dos compañeros son enviados a buscarlo y cuando lo encuentran desertan con él. De allí en más la película sigue a “esos tres” en una fatigosa travesía por un paisaje de constante nieve, viento y niebla. Pronto se pierden (física y psicológicamente) en esa inmensidad blanca que transitan. Hay algunas pocas situaciones que involucran a otros personajes con los que se encuentran, pero la película básicamente es la construcción de ese perderse cada vez más en la blanca vastedad del espacio y en sus propias interioridades, forzados a aceptar un destino que comienza a descubrirse como inexorablemente trágico.

Fotograma de Those Three

La película tiene puntos de contacto con algunas secuencias de “Gerry”, de Gus Van Sant, por el minimalismo de la puesta en escena y un abordaje formal que consiste en seguir a los personajes transitando un espacio enorme pero creando un profundo ensimismamiento. Por su forma nos hace adoptar el punto de vista de los tres protagonistas en su recorrido, perdiéndonos con ellos, perdiendo las referencias espaciales y temporales como ellos, y esperando salir de la inhóspita desolación natural que nos envuelve en cada plano.

Es una película interesante que se sostiene con pocos recursos formales, muy efectivos. Aunque en algún momento de la segunda mitad parece decaer un poco, es una película muy buena que vale la pena recomendar.